Reseña: GOLONDRINAS MUERTAS EN LA ALMOHADA, Lucas Albor

Reseña: GOLONDRINAS MUERTAS EN LA ALMOHADA, Lucas Albor

publicado en: ¿Qué se cuece? | 0

Reseña para los Premios Guillermo de Baskerville 2016, una iniciativa de Libros Prohibidos

Por Víctor Blanco

 

Johnny es un joven buscavidas que forma parte de una red clandestina, dedicada al tráfico de bebés muertos. Max, un agente de policía envuelto en distintas tramas de corrupción. Luz, una vendedora de almendras que se prostituye para mantener a su familia. Héctor, un alcohólico que cierra los bares junto con su amigo Henry Chinaski (alter ego del autor americano Charles Bukowski, muy presente en la obra).

Entretanto, Mercedes llora la muerte de su hijo. El Dr. Fark coordina las acciones represivas de la política local. Sandra sale de la oficina. Suena el teléfono de un alto cargo. María muerde un pedazo de magdalena. Luisa prepara café. Rubén espera la horca. Paulo acelera por la autopista, con un cadáver en el maletero.

“Golondrinas muertas en la almohada” transcurre en la ciudad imaginaria de Tucumán, un lugar en el que la legalidad, la ilegalidad, el poder y la miseria confluyen y se entrecruzan constantemente. Imágenes, acontecimientos y personajes se suceden de manera aparentemente inconexa, pero en su desarrollo irán desvelando las relaciones que mantienen entre sí.

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Novela ambientada en la ficticia ciudad de Tucumán, espacio en el que el autor dará cabida a la de otra forma imposible combinación de referentes culturales que, quizá, le influyeron en su propio desarrollo individual.

Golondrinas muertas en la almohada es una lectura para leer sin prisas, embelesándose en sus pequeños detalles. La enumeración de ruidos y voces en una calle de ciudad, la descripción, o casi radiografía, del beso entre unos desconocidos, la narración de un vaso de cubalibre al deslizarse entre los dedos flácidos de un parroquiano, hasta caer y romperse y partir totalmente la escena…

Es una novela contada por distintas voces, las de los muchos personajes que se entremezclan en sus páginas. Este elemento ayuda en la idea de seres anónimos que, sin conocerse, coexisten atrapados por la misma circunstancia histórica, los mismos vicios proyectados contra el idéntico telón de fondo.

Tres líneas argumentales principales, que prosiguen de forma desvinculada: de un lado el secuestrador de niños muertos, y lector de poemas Johnny. Del otro, la dosis de reflexión social, a través de la crónica de un grupo de campesinos aplastados por la corrupción local, liderada por el estrambótico y vicioso doctor Fark. Finalmente, las juergas de Héctor y Henry Chinaski, alter ego del escritor Charles Bukowski.

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El humor negro, la personalidad y voz propia de algunos de sus personajes, las descripciones del paisaje urbano son, siempre para mi gusto, lo mejor de la novela de Lucas Albor.

Destacar a su vez el estilo poético de Albor, que pugna por salir de la prisión de prosa que lo constriñe. Como el viejo Hank, todos los oriundos de Tucumán tienen un “pájaro azul en su corazón”, algo bueno, enterrado en lo profundo del ser. Algunos triunfarán en darle alas, otros no.

Igual que la poesía inherente en estas páginas, los propios personajes intentarán escapar de la ciudad y la realidad que los oprime, que los vuelve huraños, hostiles, despreciables. Pájaros urbanos, golondrinas que no encontraron su verano y terminan muertas en las almohadas, junto a sus sueños.

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